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Organización Secreta de la
Torre del Viejo

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La Torre del Viejo constituye uno de los episodios más singulares y menos documentados de la resistencia puertorriqueña durante la dominación española a finales del siglo XIX, especialmente en la memoria histórica del pueblo de Arroyo. Esta organización secreta formaba parte de un entramado de sociedades clandestinas que surgieron con el propósito de enfrentar los abusos del sistema colonial y defender los intereses de los “hijos del país”. Se distinguía por su estructura rígidamente organizada en pequeños comités comunicados únicamente de manera verbal, su estricto requisito de admitir solo puertorriqueños y la práctica de saludos o claves secretas que permitían identificarse entre miembros. Su principal estrategia consistía en ejercer presión económica mediante el boicot a los comercios peninsulares, considerados aliados del poder colonial, lo que convirtió al grupo en un movimiento que combinaba protesta económica con aspiraciones políticas vinculadas al autonomismo y, en algunos relatos, a tendencias separatistas.

En la tradición histórica de Arroyo, la Torre del Viejo cobra especial relevancia por los sucesos que se recuerdan como parte de su actividad en el barrio Yaurel. Allí, en un sector conocido como La Sierrita, se dice que los miembros de la sociedad celebraban reuniones secretas lejos de la vigilancia del gobierno español. Sin embargo, este resguardo habría llegado a su fin cuando soldados de España localizaron el área, sorprendiendo a los integrantes en plena actividad clandestina. Relatos locales sostienen que el 19 de octubre de 1895 se produjo una operación militar que resultó en el arresto de más de cien ciudadanos arroyanos, entre ellos el líder local Don Nicasio Ledeé. A algunos de ellos se les acusó formalmente de conspirar contra el gobierno colonial y se asegura que cuarenta fueron trasladados a la prisión de Ceuta, al norte de África, destino habitual de presos políticos durante el régimen español.

Aunque muchos de estos detalles provienen de la memoria oral, investigaciones contemporáneas han comenzado a rescatar y examinar estas narrativas a través de nuevas fuentes, presentaciones históricas y publicaciones recientes, como las que destacan el carácter político de la organización y su papel dentro de la resistencia puertorriqueña. Debido a que la Torre del Viejo operaba en secreto, sin documentos escritos y bajo estrictas normas de ocultamiento, gran parte de su historia depende del testimonio local, de archivos militares en España y de esfuerzos modernos por reconstruir hechos que permanecen fragmentados. No obstante, su legado se mantiene vivo en Arroyo, donde cada 11 de enero se conmemora esta gesta como símbolo de valentía, sacrificio y defensa de la libertad. En conjunto, la Torre del Viejo representa no solo un capítulo de lucha clandestina, sino también un recordatorio de cómo las comunidades puertorriqueñas buscaron, incluso desde la sombra, abrir camino hacia la justicia y la autodeterminación.
 

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